Hace varios meses, una noticia en el prestigioso Washington Post indicaba que el uso excesivo de los smartphones era perjudicial para las personas hasta el punto de que, según un estudio, podían llegar a desarrollarse pequeñas protuberancias, como cuernos, en los cráneos de la gente. Si bien dicho estudio ya ha sido convenientemente refutado, no es menos cierto que el empleo desmesurado de los teléfonos de última generación tiene consecuencias negativas para la salud, desde las dependencias emocionales por la segregación descontrolada de endorfinas a partir del empleo de ciertas apps, hasta trastornos en los hábitos de sueño. Pero nada como los daños que pueden ocasionar sobre el raquis cervical y la musculatura que lo engloba. El hecho de pasar la mayor parte del día con la cabeza inclinada hacia abajo o hacia delante, también cuando pasamos horas y horas frente al ordenador de la oficina, somete a nuestro raquis cervical a una serie de posturas forzadas, las cuales generan presiones excesivas, prolongadas en el tiempo, sobre discos intervertebrales y carillas articulares, lo cual se traduce en una serie de dolores, alteraciones en la alineación de nuestra columna cervical, debilidad muscular y exceso de tensión en la musculatura flexora si no se atajan con la debida antelación o si no se tratan ante los primeros síntomas. Los cerca de cinco kilos y medio que pesa de media una cabeza están repartidos para que sean soportados por el cuello, por lo que una posición mantenida en flexión cervical unida a una debilidad de la musculatura extensora, generan una postura más “derrumbada”, con la columna vertebral en flexión, cabeza y hombros adelantados y un mal posicionamiento escapular. Por todo lo citado anteriormente, las consecuencias pueden traducirse en tortícolis, dolores de cabeza, nuca, espalda y hombros, además del cambio en la curvatura natural del mismo cuello. La urgencia de atajar estos problemas a la mayor brevedad logrará una recuperación más temprana. Un cambio de hábitos, unas sesiones de reactivación muscular, control postural y del movimiento serán las mejores armas para que el cuello contraataque en la batalla contra el uso excesivo de los teléfonos inteligentes.