Como cualquier ejercicio físico, la práctica del sexo puede conllevar lesiones físicas de todo tipo, producto de posturas inhabituales, esfuerzos sostenidos, movimientos mal ejecutados o baja condición física. El problema de que esto suceda no es solo que el dolor que hemos adquirido se traslade a nuestro ámbito cotidiano e interfiera en el día a día del trabajo o de los compromisos familiares y sociales; también que el pudor de explicar las causas ante un profesional no nos permita atajar la cuestión a tiempo y posterguemos las soluciones pertinentes más de lo conveniente.

Frente a esta sensación de vergüenza, que a todas luces desde la UPREDDD entendemos como natural, todo fisioterapeuta profesional que se precie sabe transmitir la confianza y la seguridad necesarias para que la persona atendida entienda la necesidad de abrirse y ser franca con la raíz de su problema. Es por ello que, desde la Unidad de Prevención del Dolor, Discapacidad y Dependencia, animamos a que seáis lo más claros y naturales posible, a fin de que el tratamiento aplicado para paliar el dolor y prevenir futuras lesiones sea el más conveniente. De esta forma, se encontrará la causa de la lesión con mayor facilidad y el tiempo de recuperación se verá disminuido considerablemente.

Por todo ello, insistimos. Pocas cosas hay menos infrecuentes que un resentimiento en la zona lumbar o pélvica por haber excedido las capacidades para las que nuestro cuerpo se encuentra preparado físicamente, incluso en las posturas más tradicionales. Tampoco está exento de riesgo el sexo oral, que puede producir lesiones en la zona maxilar o tensar el cuello en demasía. Otros dolores frecuentes causados por el sexo y sus diversas posturas son los de muñeca, debido al peso que deben soportar en una posición de estrés, que es la hiperextensión, o de piernas.

No vaciléis. Es verdad que cabe la posibilidad de que las molestias o dolores que experimentéis bien puedan ser temporales, pero no es menos cierto que siempre existe un riesgo de que la lesión pueda derivar en un asunto mucho más serio si el sonrojo os impide acudir a un profesional a tiempo. De igual manera que no postergaríais un esguince, una luxación o una fractura ósea, hay que actuar pronto. Sin miedo. La solución está aquí.

En todo caso, una buena condición física nos ayudará a prevenir cualquier tipo lesión, sea cual sea su origen.