El verano es una de las épocas del año más propicias para terminar sufriendo fascitis plantar. Si se es una persona entusiasta de la playa, el uso prolongado de chanclas o sandalias y las largas caminatas sobre el plano inclinado que supone la orilla del mar o el terreno irregular que supone la arena, pueden hacer sufrir a nuestros pies. De manera análoga, quienes se confiesen más entusiastas del montañismo y del estío de interior, no están exentos de sufrir fascitis si se topan con terrenos escarpados o poco uniformes o bien emprenden sus andanzas con calzado poco apropiado para la ocasión.

Sea como fuere, la fascia plantar, como tejido conectivo que recubre la musculatura de la planta del pie desde el talón hasta los dedos, puede verse irritada, inflamada o alterada en su estructura, dando lugar a la fascitis, lo que provoca un dolor intenso en el pie. Hay quien lo equipara a caminar sobre una superficie ardiendo o sobre un pasillo de cristales, donde el dolor se extiende por toda la planta a cada paso que damos.

Para prevenir la fascitis, aparte de utilizar un calzado adecuado y cuidarnos de no estrenarlo en las ocasiones arriba descritas, hay que trabajar la movilidad y flexibilidad del pie con ayuda de un fisioterapeuta profesional, que aplicará las técnicas oportunas tanto en la planta como en los dedos del pie, así como en torno a la parte posterior de la pierna. También orientará sobre los ejercicios más adecuados o técnicas más sencillas que puede aplicarse uno mismo al poco de finalizar el paseo. Su intervención no solo resultará de utilidad para aliviar el dolor y poder disfrutar del verano; también servirá para tonificar músculos, corregir los cambios de apoyo y otorgar mayor flexibilidad a la extremidad afectada, lo que ayudará a prevenir la aparición de nuevos episodios.

El frío local también puede ser efectivo. Por ello, uno de los remedios caseros más socorridos cuando tenemos fascitis plantar es hacer rodar una botella de agua congelada por el suelo con la planta del pie, adelante y atrás, protegiéndonos del intenso frío con un paño. También son muy aconsejables los estiramientos en la fascia plantar, los gemelos y el sóleo, de cara a relajar la musculatura afectada. Todos son ejercicios muy sencillos que se pueden realizar en casa cómodamente.